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4 Feb 2016

Una madre echando humo (Reflexiones)

Enviado por yolanda.ceada
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¡Hola de nuevo! ¿Cómo lo llevas? Hoy voy a dejar aparcados los descubrimientos, aprendizajes y actividades que hacemos con los peques para hablarte de un tema que me tiene "echando humo" :(

Cigarros

Vivimos en una comunidad pequeña en la que uno de nuestros vecinos no puede dejar de fumar en el ascensor (prohibido desde 2010). Supongo que será el lugar más placentero del mundo para hacerlo. Seguramente los 20 segundos que se tardan en subir/bajar desde su planta supondrán demasiado tiempo.

Dejando a un lado el problema de convivencia vecinal, pero sin perder la peste a tabaco (de eso ya se encarga mi vecino), quiero dedicar este post a todos esos peques que tienen que soportarlo a diario. Quizás algún adulto de su entorno tras leer esto decida tomar cartas en el asunto.

Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud (última revisión 2015): "El consumo de tabaco constituye una de las principales causas de mortalidad prematura evitable".

Todos sabemos las consecuencias de fumar, aún así en nuestro país el 24% de la población (de 15 años en adelante) lo hace a diario.

Andalucía es la segunda Comunidad Autónoma con mayor índice de tabaquismo. Yujuuuu... ¡Hemos cogido podio! El primer puesto es para Valencia y el tercero para Aragón.

Vale, todo esto está muy bien, pero... ¿Qué pasa con los niñ@s? Porque en ese 24% de fumadores habrá padres, madres, abuelos, tías, etc.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer  (AECC) más de 700.000 menores conviven con el tabaco a diario en sus hogares, concretamente:

  • 10,3% de los menores de 14 años. 
  • 168.653 menores de 4 años.
  • 573.751 menores de entre 5 y 14 años

 

¿Y en qué se traduce ésto?:

  • Mayor riesgo de bajo peso al nacer (cuando la madre embarazada es fumadora).
  • Mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.
  • 50% más de otitis.
  • 20% más de crisis asmáticas.
  • 30% más de infecciones respiratorias.
  • Mayor probabilidad de irritaciones de mucosas (garganta, ojos y nariz).
  • Mayor número de ingresos hospitalarios.
  • Mayor probabilidad de que estos niños lleguen a ser fumadores una vez hayan crecido.

 

¿Qué podemos hacer? Pues dejar de fumar. Eso sería lo ideal. Si no puedes/quieres hazlo en espacios abiertos, al aire libre y alejado de los niños. 

 

Afortunadamente cada vez hay más iniciativas legales para proteger a los menores del humo del tabaco: 

 

Conclusiones: 

  • Yo he sido fumadora. Afortunadamente hace 10 años que dejé de engañarme. Dejé de decirme que no podía dejarlo. Dejé de creer que lo hacía para relajarme. Dejé de fumar porque no quería seguir haciéndolo y punto. 
  • Los adultos fumamos o no voluntariamente, nosotros podemos decidir, pero los niños no.
  • "Mi libertad termina dónde empieza la de los demás" (Jean-Paul Sartre)
  • Si quieres fuma, pero hazlo en espacios abiertos y sin niños pequeños delante.

 

Hasta aquí las reflexiones de una madre que echa humo cuando éste le roza a sus pequeños. (Sin querer ha coincidido la publicación de este post con la celebración del Día Mundial del Cáncer). ¡Feliz semana!  :)

 

Sobre Yolanda Ceada.

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