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7 Jun 2016

¿Tienes mellizos? ¿Quién es el bueno y quién es el malo?

Enviado por yolanda.ceada
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¡Hola! ¿Y el finde? Supongo que corto, como el mío...  ;)

Hoy quiero escribir sobre un tema que me acelera un poquito el ritmo cardiaco: "las comparaciones". Desde bien pequeña he odiado que me comparen con otros y por supuesto de mayor lo sigo odiando, pero gracias a los años no me afecta. (Para algo tendrían que servir los 40 que me cayeron hace poco).

Yin Yang Grunge Symbol

Fotografía: Nicolas Raymond

Recientemente en uno de los grupos de Facebook de los que soy miembro, una madre embarazada se quejaba de que un señor había establecido una comparación entre su hija (creo que de 3 años) y el bebé que aún está en su barriga. Esta mamá alucinaba por cómo podían comparar ya a su nena con su hermanito que aún no ha nacido. 

Las comparaciones son odiosas, pero entre hermanos son algo más, son hirientes, son dañinas. Imagínate cuando las hacemos entre gemelos/mellizos... 

La gran mayoría de veces que se hacen no son con mala intención (al menos eso quiero pensar). En estos cuatro años de multimami ni te imaginas la cantidad de comparaciones que he tenido que escuchar (y las que me quedarán) de la gente sobre mis hijos. Por suerte hasta hoy no he perdido las formas a la hora de contestar. (Quién me conoce sabe que peco de prudente). Además, pienso que una bordería ayudarían poco contra esta causa. Quizás sea más efectivo crear conciencia. (Ése es el objetivo del post de hoy).

¿Por qué son tan dañinas las comparaciones? Al comparar a un niño/a con otro le transmitimos la idea de que es inferior, por lo que perjudicamos seriamente su autoestima. (Te recuerdo que a mayor nivel de autoestima mejores serán el aprendizaje y las relaciones de los peques con su entorno).

¿Qué ocurre cuando hacemos comparaciones entre hermanos? Pues que creamos envidias, celos y rivalidad entre ellos. Y no creas que el "predilecto" sale beneficiado, ya que éste buscará ser tratado en todos los lugares cómo lo hacen sus padres, generando frustración.

Por estas sencillas razones no debemos establecer comparaciones entre nuestros hijos, ni permitir que las hagan los demás.

Cada niño, cada niña es completamente diferente. Debemos respetar esta individualidad y apoyar a los pequeños en su proceso de maduración. 

Y por si te sirve de ayuda a continuación te dejo mis respuestas tipo (que he ido perfeccionando a lo largo de esto 4 años), con los que intentan comparar a mis hijos:

- Pregunta: ¿Quién es el bueno? Respuesta: los dos son muy buenos.

- Pregunta: ¿Pero uno de los dos será más inquieto, no? ¿El niño quizás? Respuesta: son muy diferentes, el niño es muy niño y la niña muy niña (ea, ahora quédate pensando)

- Pregunta: "Ayyyy.... Éste es el más revoltoso/inquieto/espabilado, ¿verdad?" Respuesta: Que vaaaa son los dos igual. 

- Pregunta: Dios te da uno bueno y otro malo, ¿verdad? Respuesta: no contesto, me río.

Y eso es todo de momento, ¿y tú? ¿Cómo reaccionas? ¿Cual es tu experiencia con las comparaciones?

 

Fuentes: peques.com, autoestima.net, guiainfantil.com

Sobre Yolanda Ceada.

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