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3 Nov 2014

Operación Pañal (2ª Parte)

Enviado por yolanda.ceada
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Una vez que explicamos a nuestros peques que ya no llevarían pañal, y que por ello usaríamos unos orinales “monísimos” que compramos iguales, cruzamos nuestros dedos (como comentamos en la primera parte de esta entrada) para que el proceso fuese lo más llevadero posible.

El primer error que cometimos fue el de comprar los orinales exactamente iguales, ya que la segunda vez que lo usaron comenzó una guerra entre ellos:
“¡Éste es mío!”.
“¡No, mio!”.
“¡Mío!”.
“Miiiooooo”.

Solución, encontrada por papá, rápida, sencilla y barata: personalizar los orinales mediante pegatinas. Menos mal que funcionó, porque me horrorizaba pensar que cada vez que uno quisiera ir al baño comenzaran una guerra.

Pasado ese susto el siguiente: encontrar excrementos en los lugares más insospechados de tu casa. Contra eso no hay nada más que armarte de paciencia, buscar al responsable, explicarle que debe de usar el orinal y limpiar todo estoicamente.

Dos armas fundamentales (al menos lo han sido para nosotros): “la canción del orinal” y “los premios”.

La canción del orinal, una que os inventéis, no hace falta que os curréis mucho la letra, lo imprescindible es que se repita el mensaje (felicitar al peque por haber ubicado en el lugar correcto la deposición). Letra fácil y repetitiva. ¡Vaya, podría ser perfectamente un éxito en cualquier emisora!. La nuestra era: “BIen, bien, bien [nombre] ha hecho [pipí/caca] en el water. Bien, bien, bien”
Esta canción  incluso nos la cantábamos a nosotros mismos a la hora de ir al baño, es decir, cuando usábamos el wc, los llamábamos a los dos, para que nos viesen y nos cantasen la canción.

Los premios, aquí una vez más entra en juego vuestra imaginación, desde un estuchito con lápices de colores, un librito pequeño, un caramelo, pegatinas, etc.
No sé a otros padres de múltiples si les habrá pasado, pero en nuestro caso cuando alguno de los dos se ganaba el premio, teníamos que dárselo a los dos. La primera vez que uno hizo pis en su wc y le dimo el premio, tras cantarle la canción por supuesto, el otro comezó a llorar al ver que él no tenía su premio, incluso intentóaba quitarle el premio al otro. De esta forma, en vez de premio se convirtió en castigo al que no había hecho nada, ya que por más que le explicábamos que cuando él usara el orinal tendría un premio igual no nos entendía…
¡Dios mio! Vá una tan feliz a darle el premio al que lo ha hecho correctamente, y el otro pobre, que no ha hecho nada, ni para bien, ni para mal, se coge un berrinche del quince… Solución: premios para los dos. Lo que sí que les explicábamos, aunque no sabemos hasta qué punto llegaban a entenderlo, es de quién era el mérito de haber hecho sus cositas en el wc, y por lo tanto, quién había conseguido el premio para los 2.

De esta forma, en menos de un més ya controlaban perfectamente sus esfínteres. Debemos reconocer que de vez en cuando ha habido algún accidente, pero principalmente porque no han sabido desabrocharse ellos solos, o porque no se han bajado bien los pantalones, o lo que llevaran puesto.

En la calle costó un poco más acostumbrarlos. Sabemos de algunos padres que se llevaban el orinal a la calle para mantener a sus hijos en la rutina de su propio orinal, pero con 2 eso era impensable para nosotros, así que tuvieron que acostumbrarse y se hicieron pipí encima alguna que otra vez, tampoco fueron muchas.

 

Bathroom reading

Fotografía de: thejbird

 

Conclusiones tras nuestra experiencia:

Una vez comenzado el aprendizaje, no desistir, “de perdidos al río”. Sin vuelta atrás.
Imprescindible, pedir consejo y coordinarse con la profe de la guardería.
Comprar orinales que sean accesibles y de fácil manejo para ellos. Que los puedan personalizar para diferenciarlos.
Aprovisionarse de suficiente ropita interior, y partes de abajo.
Mostrarte ante ellos cuando uses el wc.
Cantarles la canción el orinal cuando lo usen, incluso cuando lo hagas tú.
No reñirles cuando lo hagan mal, explicarles cómo lo deben de hacer y felicitarles cuando lo hagan bien.
Premios cada vez que lo usen bien. (Si puedes conseguir que sólo lo tenga el que ha usado el wc perfecto).
Al salir a la calle llevar suficientes mudas, aunque parezca que vas un mes a Polonia en vez de un rato al parque.
Ante todo “P A C I E N C I A”, más paciencia y más paciencia.

Comentarios

Imagen de ajavibp

¡Qué recuerdos! La verdad es que se les dio muy bien. Al poco tiempo ya nos cantaban ellos la canción a nosotros, jajaja También recuerdo que al principio era un juego para ellos, les encantaba estar con los pantalones bajados y sentarse en su wc :)
Imagen de yolanda.ceada

La verdad es que aún hoy muchas veces siguen yendo al baño juntos, pero me hace muchísima gracia que en ocasiones no me dejen entrar, me echan fuera, reclamando su intimidad. Ya tienen más autonomía, tanta que nos ha pasado que han ido y nos hemos enterado al escuchar la cisterna... Jejeje

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