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16 Jun 2015

De las cunas a las camas

Enviado por yolanda.ceada
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Hacía mucho que no escribía, pero esta mañana antes de levantarme pensé que sin falta debía compartir con vosotr@s cómo hemos hecho el cambio de las cunas a las camas, por si le puede servir de ayuda a alguien.

Los peques tienen ya tres añitos, así que ya iba siendo hora...

Por cuestiones de espacio sólo disponemos de una habitación para que la compartan, así que desde el principio decidimos que el cambio de dormitorio se iba a convertir en sólo un cambio de "cuna x cama", ya que hay auténticas monerías en dormitorio juveniles, pero nos daba miedo el que uno de los dos niños tuviera que dormir a una considerable altura. De hecho en las tiendas de muebles no nos aconsejaban acostarlos a bastante altura (tipo literas) hasta los 7 años en adelante, siempre dependiendo del niño. En nuestro caso son dos revoltillos, te los encuentras durante la noche con las posturas más extremas.

Ahora tocaba decidir qué tipo de camas pondríamos. Tras medir el espacio que nos quedaba disponible rápidamente nos decidimos por la cama compacta, es aquella en la que la segunda cama se guarda dentro de la que queda a la vista, pero ambas quedan a una altura cómoda tanto para acostarse como para hacerlas. Lo mejor que tiene, en nuestra opinión, este tipo de camas es el espacio que queda libre para que jueguen.

Tras una búsqueda por los comercios de nuestra ciudad, por fin encargamos las camitas, colchones, almohadas, barandillas ..., y en menos de un mes ya teníamos todo dispuesto para iniciar esta nueva etapa.

La primera noche, supongo que por la excitación, fue algo movidita. Hicimos la misma rutina de todas las noches, pero a la hora de apagar la luz, nuestra pequeña no se encontraba muy cómoda, es normal, al menos a mí me pasa (y no soy de extrañar camas) que cuando viajamos, la primera noche en el hotel me cuesta dormir un poco más que las demás. No sé cuantas veces tuvimos que ir a verla, que si un abrazo, ahora agua, dame un besito, hasta que perdimos la cuenta. Ya por la mañana, decidí pasarme un ratito con ella a su nueva cama. A todo esto nuestro peque ni se enteró de nada, vaya si duerme profundo.

Temiendo que la segunda noche fuera parecida o peor que la primera, antes de apagar la luz me acosté un ratito con ellos, y antes de marcharme les dije lo bonitas que eran sus camas nuevas, lo bien que se dormía en ellas y lo mayores que son, porque ya no duermen en cunas.

Ya ha pasado una semana, y por suerte el trasiego de la primera noche no se ha vuelto a repetir.

No sé si será la experiencia de estos tres años como padres, o será porque conocemos más a nuestros peques, o la falta de tiempo, pero el caso es que cada vez que hemos comenzado una nueva etapa nos hemos documentado antes, en este caso lo hemos hecho en medidas de seguridad a la hora de escoger las camas y barandillas, pero no en el aspecto emocional, en cómo podría repercutir en el sueño de nuestros mellizos este cambio.

Os dejo unos enlaces por si os interesa leer algo sobre este tema, y una foto de cómo ha quedado el dormitorio con nuestra famosa "cama nueva".

Enlaces: Babycenter, Serpadres y Guiainfantil 

 

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